• dom. Mar 3rd, 2024

Honorio Cruz, artista oaxaqueño que busca plasmar en cerámica la relación del ser humano con la naturaleza

Honorio Cruz, un ceramista nacido en Santiago Suchilquitongo, municipio de Etla en Oaxaca, da vida al barro a través de la creación de piezas que combinan formas humanas, de animales y plantas, pasmando en cada una la relación única que existe entre especies.

En entrevista, el artista comenta que tuvo su primer acercamiento con la tierra y la creación a muy temprana edad, cuando sus padres lo involucraron en la siembra de maíz, frijol y calabaza. Sin embargo, fue a los 15 años de edad, cuando por necesidad económica tuvo que truncar sus estudios para buscar un oficio con el que pudiera ayudar a su familia, encontrando en la carpintería su primer acercamiento con la creación artística.

“Llevo 17 años trabajando, primero como carpintero y luego en el barro, que fue el material que me llamó a crear. Después de mucho conocer e investigar, por fin me inicié como profesional cuando tuve la oportunidad de ser aprendiz en el taller del maestro ceramista Alejandro Santiago, que me invitó a trabajar en el proyecto 2501 migrantes”, añade.

Gracias a esto, Honorio tuvo la oportunidad de desarrollar su talento en este arte. Empezó, comenta, aprendiendo cómo se prepara el barro y, con el tiempo, se convirtió en el encargado de la supervisión del color, las quemas y la producción de piezas.

También, dice, tomó talleres con otros maestros ceramistas como Claudio Jerónimo, Javier Cervantes y Adán Paredes, lo que enriqueció su aprendizaje y formación; este bagaje de conocimientos lo llevó a tener su propio taller llamado El Tecolote.

“Todo se fue dando conforme íbamos avanzando en el aprendizaje y fue que me decidí a formar este espacio, mi propio taller, para comenzar a darle forma a mi propia voz y en donde pudiera desarrollarme como artista y ya un poco alejado de la forma de mis maestros. Quise experimentar mi propio espacio y ahí es donde nace el Taller de Cerámica El Tecolote”.

De acuerdo con Honorio Cruz, gracias al trabajo realizado ha logrado presentarse en 21 exposiciones tanto individuales como colectivas. En su obra, se pueden apreciar seres míticos y emociones, plasmados con maestría en sus piezas.

“Yo manejo mucho los personajes, trato de representar la conexión que tenemos los seres vivos. Entre los animalitos, entre nosotros, entre las plantas y hacer una nueva forma en la que podríamos funcionar con más respeto y jalar parejo. Represento un animalito con caras humanas, o al revés, para decir que somos parte de ellos y ellos de nosotros. Lo bello de mi trabajo es que la cerámica es tan noble y bonita que nos permite muchas texturas, muchas formas e inclusive muchos colores y yo creo que es lo que ayuda a que la gente se contacte con mi obra”, señala.

Además de contar con su propio taller, en donde recibe a diversos aprendices, Honorio es cofundador del taller El Atanor y ha participado en exposiciones tanto en México como en Portland, Oregon, Estados Unidos.

“Aventarse a emprender un taller como ceramista requiere de mucha valentía. Es mucha inversión para dar el primer paso, yo hice mi propio horno y adquirí mi material; sin embargo, las ganas y las ansias de querer formarme como un profesional es lo que me impulsó siempre en los momentos más complicados. Busqué créditos y le aposté a algo que en este mundo era incierto, pero eran muchas las ganas de abrirme mi camino”, comenta.

Honorio Cruz ha participado en múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas; en 2009 presentó su primera exposición individual denominada “Cerámica en el Taller del Maestro Alejandro Santiago”, en 2013, ya con un trabajo con mayor fuerza, presenta “Seres míticos”. En 2014 la Galería Noel Cayetano, ubicada en la capital oaxaqueña, le abre sus puertas a “Imaginario Ancestral”.

Otros de sus montajes exhibidos son “Pegasos y Carilunios”, que se presentó en 2015 en la Casa de la Cultura Oaxaqueña; en 2016 expone “De Gestos a Transfiguraciones”, en San Miguel Allende, Guanajuato, y ese mismo año es invitado por la Galería Apagona en Punta Mita, Nayarit, para mostrar “Seres y Emociones”.

Fue en 2017 cuando el artista salió de México para montar la exposición “In the back room”, en la Eutectic Gallery Contemporany Ceramics y en la Migratory Flux, una muestra colectiva organizada por el consulado de México en Portland, Oregon, Estados Unidos.

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